miércoles, 11 de abril de 2007

Engañosa impresión (sobre Kraus, sobre el optimismo que genera la estupidez)


En La guerra perpetua, Roberto Calasso afirma que Los últimos días de la humanidad «tiene un único precedente literario»: la parte inconclusa de Bouvard et Pécuchet. Calasso habla de «ocho tomos encuadernados, incluyendo cada uno de ellos cerca de 300 hojas» en donde sólo figuran citas: de manuales, de libelos, quizá también de libros serios, en fin, de cualquier hoja impresa que de algún modo se inmiscuyera, con autoridad o sin ella, en algún campo del Saber investigado por Bouvard y Pécuchet; en cambio Flaubert, en su bosquejo para finalizar la novela, anuncia «una buena idea alimentada en secreto por los dos [Bouvard y Pécuchet]. De vez en cuando, al recordarla, se sonríen y por fin se la comunican simultáneamente: copiar».

Acepto que las páginas guardadas en la Biblioteca Municipal de Rouen se me figuran inabarcables: por su extensión pero también por su disparatado contenido: sería difícil, sin la compañía de Bouvard y Pécuchet, pasar de la agronomía a la química y de ésta a Walter Scott o Balzac. Sin embargo, la otra imagen, la de unos jubilados que sólo engañaron al lector, que, al final, «se ponen a trabajar» en sus escritorios, haciendo lo mismo que simulaban aborrecer al suspirar pensando en lo bien que el campo le sentaría a sus ánimos, esa imagen me perturba más que la hipotética vista de los ocho tomos descritos por Calasso. Esa frase de Flaubert, esas cuatro palabras despojadas del entusiasmo nunca perdido de Bouvard y Pécuchet, resuenan en el lector como «un eterno coro, el mismo coro de siempre, y él sin poder oír ya ni sus propios pensamientos sino el alegre canto de los pájaros... padeciendo sus picotazos en el cuello», según lo expresó alguien que también temía a la inmovilidad inherente a toda rutina: Amparo Dávila.

2 comentarios:

BusCANDOIDEAs dijo...

—Púrguese —le dijo el médico.
Y dándole dos palmaditas como a un niño, añadió:
—¡Demasiados nervios, demasiado artista!.
FLAUBERT

Deje de darle tantas vueltas a la estupidez humana, qué en serio no llenas con la que permea tu centro de estudios, claro, entiendo la busqueda del optimismo, pero tanto, la verdad no, además, para que complicarse tanto la existencia, jajajaja
que gusto verte por acá.

nacho dijo...

Hola: gracias por visitar. Si algo te parece de lo que encuentras en mi blog, es cosa de tomarlo y ya. No creo en el plagio, especialmente en la red pero, claro, uno tiene la decencia de darle crédito al otro. Je.
Bueno, ya estás en mis links... dónde vives?
Tengo un amigo en Hermosillo que hace una revista que se llama Iris negro...

Nos vemos por aquí...

humphreybloggart